Tuesday, May 04, 2004
Con la desventaja de la histericia provocada por un teclado inalámbrico, empiezo a detectar la división de mis sentidos. Por un lado uno que quiere irse, por otro, aquel que quiere deslizar suavemente sus manos sobre el instrumento en cuestión y arrojarlo inútilmente hacia el piso, hasta educarlo irracionalmente. Pero no, dado que no ha sido adquirido por ésta que debrayea.
Pues sí. La misma rutina de siempre. La metáfora aludida por el señor... (Cristo!!,<< karla>> :P) Todo eso que hace del planeta un requisito más.
Eran por ahí de las 12. Sonar hizo. Honestamente me tomé unos minutos más, que, convertidos en siglos me hicieron envejecer unos instantes. He ahí, que no sea cierto eso de que el sueño rejuvenece, si no al contrario, crea una especie entre perder el tiempo y endurecer el rostro. Es decir, avejenta a cualquiera.
A mi me fastidia el sueño. Corrientemente (y no a propósito) tengo ilusiones mentales de las mismas cosas. De entre mis pasatiempos favoritos, el significado de ellos se ha convertido en mi labor más ardua y dificultosa, sobre todo por que la búsqueda no suele ser lo que yo desearía. Entonces más que nada he tenido que optar por mandar todo al carajo y limitarme a soñar. ¿A quién le gusta dejar de dormir para procurarse inventar preferencias que adivinen su futuro? No. Bueno, a mí sí.
De cualquier modo uno se va acostumbrando a lo acostumbrado. Incluso a esas largas horas de creaciones mentales... incluso a un teclado enfermo de tantos arrebatos y neurósis.
Pues sí. La misma rutina de siempre. La metáfora aludida por el señor... (Cristo!!,<< karla>> :P) Todo eso que hace del planeta un requisito más.
Eran por ahí de las 12. Sonar hizo. Honestamente me tomé unos minutos más, que, convertidos en siglos me hicieron envejecer unos instantes. He ahí, que no sea cierto eso de que el sueño rejuvenece, si no al contrario, crea una especie entre perder el tiempo y endurecer el rostro. Es decir, avejenta a cualquiera.
A mi me fastidia el sueño. Corrientemente (y no a propósito) tengo ilusiones mentales de las mismas cosas. De entre mis pasatiempos favoritos, el significado de ellos se ha convertido en mi labor más ardua y dificultosa, sobre todo por que la búsqueda no suele ser lo que yo desearía. Entonces más que nada he tenido que optar por mandar todo al carajo y limitarme a soñar. ¿A quién le gusta dejar de dormir para procurarse inventar preferencias que adivinen su futuro? No. Bueno, a mí sí.
De cualquier modo uno se va acostumbrando a lo acostumbrado. Incluso a esas largas horas de creaciones mentales... incluso a un teclado enfermo de tantos arrebatos y neurósis.